En la era de la revolución digital, la gestión emocional y las habilidades relacionales serán imprescindibles para liderar y acompañar a las personas en la transición del cambio.


En unos 10 años, la generación Millennial pasará a ser la principal fuerza laboral. Según Deloitte y el Director de RRHH de North America Sales, SAP, Frank Sofia, los Millennials, con un 75% de representación, serán los que lideren las compañías a nivel mundial.

Por otro lado, el estudio ‘The Millennial Leadership Study’, realizado por WorkplaceTrends.com afirma que el 91% de ellos aspira a un puesto de dirección.

Y es que, en la medida en la que la sociedad avanza hacia la transformación digital y la inteligencia artificial, la familiaridad que los Millennials han establecido con el ámbito tecnológico les prepara mejor para la comprensión y la resolución de los retos empresariales presentes y futuros.

En cambio, según otro informe publicado por Deloitte, sólo el 36% de los actuales líderes de la generación de los Millennials se sienten preparados para desarrollar su papel.

Seguramente, la individualización derivada del uso de la tecnología  ha podido dificultar a muchas personas de la generación Millennial el desarrollo de competencias vinculadas a la relación personal, la comunicación y la gestión emocional, entre otros aspectos. Por cierto, aspectos que se vuelven básicos cuando hablamos del liderazgo de personas.

Por este motivo creo que es necesario potenciar una capacitación y un empoderamiento hacia esta otra dirección (tan necesaria como la tecnológica) si los Millennials desean sentirse y estar realmente preparados para el vuelo. Liderar relacionándose positivamente con sus equipos, negociando en los conflictos, comunicándose de forma efectiva, acompañando en la transición del cambio, generando influencia y, sobre todo, gestionando con habilidad su propia inteligencia emocional y la de los demás.

Y es que también la mayoría de los retos empresariales fruto de la revolución digital son difíciles de afrontar con garantías de éxito sin estas habilidades relacionales que son imprescindibles para crear la complicidad, la responsabilidad y el compromiso de los distintos equipos de trabajo que conforman una red propia de colaboradores cada vez más integrados en una lógica colaborativa.

En este sentido, por tanto, es importante que muchos Millennials adquieran o potencien su sensibilidad relacional y que puedan tener a su disposición herramientas y recursos que les permitan aprovechar al máximo el potencial de sus equipos, conectando con sus inquietudes, necesidades y valores prioritarios.

Unas herramientas que, por otro lado y al igual que el avance tecnológico, están también en constante evolución, introduciendo mejoras cada vez más notorias en el ámbito del desarrollo personal y profesional, esa otra dirección que facilitará a muchos Millennials sentirse más seguros y preparados para iniciar sus respectivos vuelos.